En un discurso pronunciado en Singapur el 7 de octubre, antes de las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial en Bangkok, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, describió un desfase temporal incómodo. El gasto en infraestructura de IA está impulsando ahora la demanda y los beneficios empresariales. Las mejoras generales de productividad que podrían justificar ese gasto tardarán más, y los países ajenos a la cadena de suministro tecnológico quizá reciban mucho menos impulso a corto plazo. Reuters y AP informaron sobre sus declaraciones; la página del evento del FMI identifica el discurso y el posterior diálogo con el presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam.

El gran cambio

  • Qué cambió: La directora del FMI situó la expansión de la IA junto a los precios de la energía y la deuda pública como un problema actual de política macroeconómica. Advirtió que la concentración de la inversión podría transmitir una decepción en los beneficios a través de los mercados financieros.
  • Por qué importa: La inversión puede elevar el crecimiento antes de que aparezcan las prometidas mejoras de productividad. Los países que fabrican chips y suministran infraestructura de IA podrían beneficiarse primero, mientras que la demanda energética y los mayores costes de financiación pueden afectar a muchas más economías.
  • Qué observar: Las próximas Perspectivas de la Economía Mundial del FMI, las pruebas de mejoras de productividad más allá de la construcción y las empresas tecnológicas, y si los gobiernos mejoran las competencias laborales, la seguridad energética y la resiliencia fiscal. La mejora del crecimiento prevista por Georgieva sigue siendo una proyección.

Un auge de inversión con beneficios diferidos

Georgieva dijo que la inversión en IA como proporción del PIB probablemente superará la escala histórica de los ferrocarriles, las redes eléctricas o las telecomunicaciones, según ambos medios. Se trata de una comparación sobre la intensidad prevista de la inversión, no de pruebas de que la IA ya haya generado rendimientos económicos comparables. AP informó de su advertencia de que las grandes inversiones en centros de datos y sus beneficios futuros llegan en momentos distintos. Reuters informó de su preocupación por que la concentración de la propiedad, la deuda y las altas expectativas sobre las empresas de IA conviertan unos beneficios decepcionantes en una perturbación más amplia del mercado.

También citó investigaciones del FMI según las cuales, si se utiliza bien, la IA podría añadir alrededor de medio punto porcentual al crecimiento mundial anual, informó Reuters. Se trata de un crecimiento adicional potencial, no de una contribución medida en 2026. La actualización de julio de las Perspectivas de la Economía Mundial del FMI proyectó un crecimiento mundial del 3,0 % para 2026 y describió la demanda de IA como un impulso para las economías vinculadas a la cadena de valor tecnológico. El pronóstico de octubre aún no se había publicado cuando pronunció el discurso, y Reuters informó de que Georgieva no dijo si cambiaría la cifra mundial para 2026.

Hay una cifra observada más acotada. El Informe anual 2026 del FMI estimó que la inversión tecnológica relacionada con la IA aportó 0,5 puntos porcentuales al crecimiento del PIB de EE. UU. en 2025. Es una estimación de la contribución de la inversión en un país durante un año. No muestra una mejora anual de medio punto en la productividad mundial ni establece el rendimiento futuro del gasto actual en IA.

Por qué los beneficios podrían distribuirse de forma desigual

El impulso inmediato a la demanda sigue a las fábricas, los chips, los centros de datos y las cadenas de suministro relacionadas. Georgieva dijo que China, India, Japón, Corea del Sur, Taiwán y otras economías con sectores tecnológicos sólidos se están beneficiando, mientras que muchas otras quedan al margen, informó AP. Las perspectivas de julio del FMI también indican que el auge tecnológico ayuda a los países integrados en la cadena de valor mundial, mientras que el impacto energético relacionado con la guerra perjudica a los importadores y a las economías vulnerables. Ese contraste describe la evaluación actual del FMI; no mide el efecto final de la IA en los ingresos de cada país.

El Índice de Preparación para la IA del FMI permite examinar otra parte de la cuestión: la capacidad de adoptar la IA. Abarca la infraestructura digital, el capital humano y las políticas laborales, la innovación y la integración, y las condiciones jurídicas y regulatorias de 174 economías. El FMI advierte que es una medida indicativa, basada en parte en percepciones, y que no debe tratarse como una clasificación de beneficios de IA ya obtenidos. Un país puede obtener una buena puntuación de preparación sin haber demostrado mejoras de productividad para el conjunto de su economía.

La energía estrecha el vínculo entre el auge y el resto de la advertencia de Georgieva. Reuters describió su explicación de cómo un shock negativo de oferta energética derivado del conflicto en Oriente Medio coincide con la nueva demanda de la construcción de infraestructura de IA. AP informó de que señaló el aumento de la demanda energética de la IA junto con la subida de los precios de otros bienes esenciales. El discurso no determinó qué proporción de la subida mundial actual de los precios se debe a la IA. Sí incorporó el suministro eléctrico y la seguridad energética al cálculo económico de la inversión en IA.

Política mientras los rendimientos siguen siendo inciertos

Según Reuters y AP, Georgieva instó a los gobiernos a reconstruir la solidez fiscal, proteger a las personas vulnerables, mejorar las competencias laborales, facilitar la creación y el cierre de empresas, reforzar la seguridad energética y establecer salvaguardas regulatorias para la IA. Reuters también informó de su llamamiento a planes fiscales creíbles a medio plazo en las economías avanzadas con mucha deuda y a una política monetaria prudentemente restrictiva en muchos países. Son recomendaciones suyas, no medidas adoptadas por los gobiernos miembros reunidos en Bangkok.

Para los responsables de la política económica, la prueba consiste en determinar si el gasto en IA se traduce en mejoras más amplias de productividad e ingresos antes de que la deuda, los costes energéticos o una reversión de los beneficios generen costes más generalizados. Para los lectores, las pruebas a corto plazo son la inversión y sus efectos desiguales sobre la demanda. La magnitud y la distribución de cualquier dividendo duradero de crecimiento gracias a la IA siguen sin resolverse.

Fuentes y lecturas adicionales